- Clientes, oportunidades y propuestas quedaron en un solo flujo.
- Cada oportunidad tiene responsable, valor, fecha y estado.
- Las que se pierden dejan escrito por qué. Eso es lo que se puede corregir.
Propuesta, seguimiento y cierre en la misma cadena. Ya no hay dónde perderse.
Un negocio donde cada venta empieza con una propuesta.
Travex organiza viajes corporativos: programas a medida para grupos, con cotizaciones que dependen del tamaño, las fechas y mil variables.
Vender así significa que cada oportunidad es un documento y una conversación larga. Y donde hay conversación larga sin sistema, hay propuestas que se enfrían sin que nadie se dé cuenta.
Vender bien y perder por no hacer seguimiento.
Las propuestas se enfriaban solas
Sin un lugar que avisara qué llevaba días sin moverse, el seguimiento dependía de acordarse.
Faltaba el dato al momento de decidir
Tamaño del grupo, fechas, valor estimado y origen del lead, cada uno en un archivo distinto.
Perder no enseñaba nada
Nadie registraba por qué se caía una oportunidad, así que el mismo error se repetía.
Una sesión por semana, y algo funcionando desde la primera.
No hay un mes de configuración a puerta cerrada. Cada sesión tiene un entregable que se usa esa misma semana.
Diagnóstico antes de construir
Se mapea la operación real: procesos, responsables y dónde se rompe. Nada se construye sin esto.
Una sesión de 60 minutos por semana
Backend, flujos, paneles, automatizaciones, ajustes, validación y entrega. Cada semana con su entregable.
Se valida con quien opera
El diseño se revisa con los líderes de cada área, no solo con quien contrató.
Documentación y capacitación
El equipo queda operando solo. Los procesos quedan escritos dentro del sistema.
Un CRM que sigue la propuesta hasta el final.
Clientes y oportunidades centralizados
Tamaño del grupo, fechas, valor y origen del lead en la misma ficha.
Seguimiento por estado y responsable
Cada oportunidad tiene dueño y etapa. Lo detenido se ve sin buscarlo.
Motivo de pérdida obligatorio
Se registra por qué se cayó. Después de veinte, aparece el patrón que estaba costando plata.
Trazabilidad desde la primera conversación hasta el cierre.
El equipo ve qué oportunidades están vivas, cuáles se están enfriando y quién responde por cada una.
Vender no se volvió más fácil. Se volvió visible, que es lo único que permite mejorarlo.